martes, 8 de noviembre de 2016

El "mundo digital" y toda la serie de factores complicados que de él se derivan


La importancia que han cobrado las tecnologías nos han introducido a lo que hoy conocemos como la era digital, si bien durante mucho tiempo se creyó que efectivamente con los distintos avances habría una especie de revolución que nos llevaría a disfrutar de un “mundo mejor” desde hace ya varios años se presiente que el rumbo que hemos tomado no es del todo correcto, quizá recientemente porque hemos estado notando los efectos del uso de ciertas tecnologías, así como de la aplicación incorrecta de los descubrimientos científicos, entre otras cuestiones, tenemos la certeza de que efectivamente hay que hacer un cambio.

Sin embargo, tan inmersos como nos encontramos en nuestra forma de vida tanto a nivel personal, como en la sociedad a la que pertenecemos e incluso en lo que refiere a la dinámica mundial parece difícil advertir que efectivamente la revolución esta sucediendo y ha pasado hasta cierto punto inadvertida precisamente porque se introdujo de manera paulatina y sutil justamente en el punto preciso: la vida cotidiana, lo triste es que desafortunadamente no nos ha llevado a donde esperábamos; si bien es el instinto de supervivencia mismo el que nos hace cuestionarnos todo lo que estamos haciendo por sobrevivir es difícil por lo entrañada que esta la revolución en nosotros poder llevar de la imaginación a la práctica todos esos cambios que a muchos se nos podrían ocurrir.

En este sentido es conveniente primero que nada mantener la calma, pues ante el panorama que sin duda es tanto estremecedor como triste en varios de sus aspectos y aún prometedor en muchos otros, entrar en  distintos tipos de crisis es muy sencillo: dejarnos llevar por la terrible sensación de que no hay nada que hacer ante esta realidad que se nos plantea injusta, inabarcable e inminentemente catastrófica no es definitivamente una de las alternativas más saludables así como tampoco lo es el que nos la pasemos en constante lucha o que simplemente nos unamos al cause de las situaciones, bajemos la cabeza y nos hemos refugiemos en las pantallas tomando estas como un metáfora  de la vía de acceso al mundo digital.

Grandes problemas

En todo este caos que sin duda la era digital ha planteado en el mundo uno de los problemas que identifico como cruciales es la ignorancia. El devenir actual de la era digital fue causado principalmente por las computadoras y el internet que desde el principio han sido herramientas que solamente un número hasta cierto punto reducido de personas, en comparación al gran número que las usamos, saben de bien a bien cómo funcionan y el gran potencial que contienen. Definitivamente aquellos quienes entienden el funcionamiento de la máquina y saben aprovecharla en su máxima amplitud son los que indudablemente tienen un poder, que conforme más no convertimos a lo digital, aumenta.

Aquí otro punto delicado, todas las herramientas creadas por el ser humano pueden ser consideradas hasta cierto punto nobles y probablemente la mayoría han sido creadas en su origen con una buena intención; sin embargo, como también pasa con todo lo que toca el hombre, las virtudes de las herramientas se pueden convertir en vicios. En el caso del internet por ejemplo su principal bondad y peculiaridad, que no había tenido ningún otro medio, es la posibilidad de crear en conjunto, característica que a su vez lo ha denigrado.

En general, lo digital tiene, entre otras características, una capacidad de trasformación sorprendente, tanto por el lado de que los contenidos se actualizan con una rapidez inmediata (algo que jamás había pasado antes en la historia) como por la parte de que nos permite por ejemplo corregir el error (que culturalmente siempre nos hemos empeñado en tatar borrar) de forma que  todo aquello que se digitalice puede tornarse hacia lo manipulable y lo tramposo, puede hacer pasar la mentira por verdadera, así como puede generar necesidades y degenerar capacidades, el análisis y la reflexión por ejemplo.

Lo que nos lleva al hecho determinante de que lo digital ha potencializado muchas de las características de las cuales suele abusar cualquier tipo de poder (institución, empresa o persona) y en pos de eso se ha preparado el terreno para dirigir a la sociedad mundial hacia fines específicos, he aquí la corrupción de sus virtudes.

Me parece que no esta de más hacer evidente que desde que el principio no hubo una actitud de responsabilidad y respeto en cuanto a lo digital se refiere y por supuesto sigue sin haberlo, pues los beneficios que deja la ignorancia son mayores para las grandes empresas y gobiernos que de una u otra forma han logrado apoderase de las plataformas, los medios, los dispositivos, los datos y las señales digitales; pues si bien para aquellos que saben moverse en ese mundo es un lugar seguro y rentable, la mayoría de los que de una u otra forma lo habitamos nos encontramos en constante vulnerabilidad hecho que implica nuestra información, identidad y en varios casos nuestra vida. Uno ya no sabe a lo que accede, en términos de ceder y de entrar, cuando se introduce en el mundo digital.

Por otro lado los medios digitales (por no culpar directamente a quienes los controlan) nos exigen vivir de manera distinta, es claro que éstos se comportan de ciertas formas y tiene ciertas características que responden en función de lo que se quiere obtener, el problema es que nosotros hemos cedido el control por no poder tener un poco de autocontrol y responsabilidad.  Hemos cedido a las tecnologías en mucho por comodidad y por disminuir las “molestias” de la vida cotidiana, aunque ya no sabemos si hemos desarrollado una tendencia a la conformidad y a buscar todo el tiempo la comodidad por causa de las tecnologías o las tecnologías efectivamente vinieron a ayudarnos, o bien planteado desde otro punto de vista, ¿Nosotros controlamos de los medios digitales o ellos nos controlan a nosotros? muy probablemente con forme siga pasando el tiempo esta distinción se hará cada vez más borrosa.

Lo cierto es que sí hay un punto histórico concreto a partir del cual se empiezan a implantar un montón de necesidades de las cuales se van a generar muchos hábitos y reacciones, ese momento fue cuando se adoptó el sistema capitalista en la mayoría de los países del mundo y posteriormente el sistema neoliberal aunado al fenómeno de la globalización. En gran medida han sido estos sistemas y sus políticas lo que han configurado el mundo de forma que el desarrollo de lo digital así como su fuerte penetración en la vida cotidiana ha sido posible, no es sorprendente: los medios siempre han sido un reflejo de la cultura o del contexto en el que surgen y por lo tanto posea características de éste.

Ahora, volviendo a la falta de autocontrol, ésta es una de las principales actitudes del ser humano que nos han traído hasta donde estamos y no es difícil identificar a lo largo de la historia momentos en que por esto se han desatado, literalmente, guerras mundiales; de forma que esta deficiencia sigue siendo hoy en día unos de los principales factores de crisis.

El poder insaciable de las personas que pretenden o dominan el mundo provoca un serie de toma de decisiones a favor de su propia persona que creo que para todos es claro hasta qué  punto nos afectan, pero si nos detenemos a reflexionarlo un poco más podemos llegar a darnos cuenta de que la dinámica mundial gira en torno a esto; pero así como las repercusiones de los caprichos de estos personajes nos afectan directa o periféricamente, nuestra respuesta (también egocentrista) a las distintas prácticas que se han implantado, ha hecho que propaguemos por nuestra parte otra serie de actitudes nocivas de tipo: no me pretendo esforzar entonces prefiero sacrificar toda mi información con tal de no parar de estar en contacto, o voy a cambiar de celular o computadora cada que Apple diga que sus productos tienen un “toque de genialidad”, o que  “la tecnología debe ser accesible para todo el mundo”, o porque “(…) sin esfuerzo y como por arte de magia”, o mejor aún porque “viene con increíbles apps integradas para las cosas que haces todos los días” y porque “sólo piensa en lo que te gustaría hacer, y seguro habrá una app que te ayudará a hacerlo”* etcétera, etcétera. 
*frases tomadas directamente de la página de Apple México

Este comportamiento compulsivo es muestra de que no solemos tomar precauciones ni consideraciones ante las novedades en general,  no nos detenemos a pensar que siempre hay una trampa en todo lo que es “más amigable para el usuario” pues implica a fin de cuentas seguir promoviendo la ignorancia  por medio de un producto bien digerido, planeado, construido y estructurado de forma que efectivamente sea amigable para el usuario quien no tiene ni la más remota idea de cómo funciona más allá de que sabe cómo meterle música o iniciar sesión en cualquier red social; de modo que con más de un comportamiento cotidiano seguimos contribuyendo con todo aquello que a la larga nos ha ido volviendo más dependientes y por lo tanto susceptibles y vulnerables.

Si bien la tecnología y lo digital han sido en gran medida aliados de estas dinámicas de poder poco sanas es claro que esto también tiene el potencial  ser  una arma para combatir en la misma catástrofe digital en la que nos hemos metido puesto que sigue presentándonos por medio de una serie de interesantes propuestas como las que menciona Fred Ritchin a lo largo de su libro “Después de la fotografía” la oportunidad de que todavía podemos reinventarnos como lo hemos estado haciendo (aunque en el sentido incorrecto) durante este tiempo de revolución invisible.

Es necesario aprovechar el desarrollo (los medios y lo digital) en favor de la comprensión y mejoramiento de la actualidad, “intervenir en su evolución” (Fred Ritchin) y pugnar por la reconstitución sana de la sociedad.  En este sentido la fotografía que ha sido el medio en el cual se ha puesto en mayor evidencia la fragilidad de la realidad en la que vivimos puede convertirse en una herramienta que permita encontrar nuevas formas de entendimiento.  Si bien lo digital ya es tan inmenso como también lo es la web 2.0 y de solo pensar en ello advierto una sensación de que difícil será la tarea de reivindicación es posible llegar a la reconstrucción por medio del conocimiento.

Si pretendemos conservar algo de lo análogo que alguna vez nos conformó debemos tratar de mantener la mayor compostura que podamos frente a lo digital y con esto no implico que deberíamos intentar resistirnos a rumbo que lleva la vida (o que deberíamos tratar de vivir sin dinero en un mundo capitalista por ejemplo), ni a esa revolución, pero sí hay que hacer una reconsideración del valor que le asignamos a cada cosa; importante es también hacer consciencia de los trastornos que ha traído consigo el cambio de paradigma, así como el no olvidarnos del uso práctico de los sentidos y de lo rico que es experimentarlos en toda su amplitud; finalmente vuelvo a insistir en que la reflexión constante del tipo que se produce cuando tomamos una fotografía con cámara análoga es vital.

Bibliografía:
"Después de la fotgrafía", Fred Ritchin


María Vázquez

sábado, 5 de noviembre de 2016

Proyecto fotográfico 2016


Siempre me ha llamado mucho la atención la historia del S.XX, me causa particular curiosidad por ejemplo el cambio que le ha tocado vivir a la gente que nació  1940 o 1950 por decir algo, pues ubico que a ellos les toco vivir en una época digamos "análoga" y precisamente hoy experimentan el cambio a la era de lo digital; apenas en los años 20´s la ciencia ficción nacía oficialmente como género literario, hoy tan  sólo 96 años más tarde ¡Cuántas cosas que no se imaginaban se han sobre pasado! si bien no literalmente (gente viviendo en las alturas en una especie de platilos voladores, carros que igualmente se mueven por el espacio y ayudantes robotizadas como en los Supersónicos) los cambios que han habido en el último siglo han sido tanto rápidos como radicales (sobre todo por una cuestión de que el cambio ha sucedido demasiado rápido).

Todo esto ha dejado atrás una serie de costumbres, habitos, modas, transportes y lugares, entre otras muchas cosas, y nos ha traido también otras quizá menos felices. El cine, por ejemplo, antes del Tratado de Libre Comercio era "para todos", cualquiera por apenas unos pesos, podía ir a ver una película cualquier día de la semana a prácticamente cualquier hora pues en cada colonia había más de un cine, hoy un boleto cuesta arriba de $80 y los cines estan distribuidos a lo largo de la ciudad en zonas digamos.... más rentables. 
El fenómeno de lo que paso con los cines es tan sólo un ejemplo y  quizá es de las cosas que más echan de menos algúnas personas, pero ¿qué decir por ejemplo de los balnearios? ¿a quién no le gustaría tener un su colonia un lugar para poder ir a nadar y divertirse un rato sin necesidad de tener que enfrascarse en el agobiante tráfico de la salida a Cuernavaca por ejemplo? Al menos a mi me gustaría y sin embargo, este y otro tipo de lugares como deportivos, baños públicos, parques, salones de baile, cantinas, librerías, arenas e incluso algunos medios de trasporte como el trolebus, son cada vez menos usados y procurados.

Dada mi nostalgia al escuchar las historias que se cuentan sobre cómo la colonia Pantitlan y en general la cuidad era efectivamente era un buen lugar para vivir, aunada al hecho de que muchas veces imagino que quizá si hubiera vivido en otra época la hubiera pasado mejor y a que por lo general estoy pensando en que debería andar por ahí caminando y viendo, pienso hacer una serie de fotografías de aquellos espacios que alguna vez tuvieron un especial esplendor entre la clase media en la ciudad de méxico y que hoy, o bien son poco ha poco frecuentados,  están en un proceso de callada decadencia o de plano han caido en el olvido. 

Prentendo poner especial altención a la luz y el color, en este sentido me interesa visitar estos lugares tanto al amanecer como al atardecer, horas en que la luz tiene ciertas patricularidades gracias a las cuales los colores se aprecian de otra forma, también me gustaría puntualizar en las texturas con el objetivo general de captar la atmósfera de estos lugares y de esta forma hacer énfasis en los vacíos que deja el paso del tiempo.
Dado que otra cuestión que me interesa es "la presencia y la no presencia" en el sentido de que hay espacios que están vacios pero que guardan la sensación de que algo permaneció,  pienso jugar con la velocidad de obturación de forma que las personas que se cuelen en la foto sean el reflejo del vaivén de la gente en aquellos espacios.  En general pienso darle un tratamiento poético a mi proyecto y me parece que se inscribe dentro del género de ensayo fotográfico con tendencias al paisaje y a la fotografía abstracta.

Algunos datos importantes:
Mientras buscaba algún fotógrafo que me pudiera servir de inspiración y referencia encontré que Febrero de este año se presentó en el Museo de la Ciudad de México la exposición "La cuidad: Porvenir y decadencia" de la cual estoy tomando algunas referencias sobre todo en cuanto a tratamiento de luz y color.
Por acá más información, opiniones, imágenes, etc. sobre la exhibición:
  • http://data.cultura.cdmx.gob.mx/index.php/sala-de-prensa/boletines/7903-113-16 
  • http://www.revistamilmesetas.com/sobre-la-muestra-fotografica-%E2%80%9Cciudad-porvenir-y-decadencia%E2%80%9D
  • http://www.ostkreuz.de/en/projects
  • http://www.photography-now.com/exhibition/91053 
  • http://www.dawinmeckel.de/portfolio/projects/downtown-detroit/#17


Eddystone Hotel|DownTown Detroit.
Dawin Meckel

Larry|DownTown Detroit.
Dawin Meckel

Andrej Krementschouk
from the series: Chernobyl - Zone II..., 2008–2011

Andrej Krementschouk
from the series: Chernobyl - Zone II..., 2008–2011 



miércoles, 2 de noviembre de 2016

En el camino, la fotografía de paisaje


 En el camino, la fotografía de paisaje



“If the world is unfair or beyond our understanding, sublime places suggest it is not surprising things should be thus. We are the playthings of the forces that laid out the oceans and chiselled the mountains. Sublime places acknowledge limitations that we might otherwise encounter with anxiety or anger in the ordinary flow of events. It is not just nature that defies us. Human life is as overwhelming, but it is the vast spaces of nature that perhaps provide us with the finest, the most respectful reminder of all that exceeds us. If we spend time with them, they may help us to accept more graciously the great unfathomable events that molest our lives and will inevitably return us to dust.”
Alain de Botton. The Art of Travel. London: Penguin, 2002, p.178 – 179.

¿Será que por influencia de fotógrafos como William Henry Jackson, Timothy O´Sullivan y Carleton Watkins asumí que la fotografía de paisaje estaba inherentemente ligada al viaje o será que efectivamente esto es cierto?

Pasan los días, cada vez que salimos de nuestras casas emprendemos un viaje, a veces estos se vuelven tan cotidianos que ya no los notamos, solemos creer que “salir de viaje”  implica alejarnos lo más que se pueda de nuestras casas o de los lugares por los que solemos transitar cuando en realidad el viaje es en gran medida más lo que sucede dentro de nosotros mismos que afuera, pues lo que importa en un viaje es tanto más el camino como la consciencia.

Conforme andamos, ya sea en la ciudad, en el bosque, en la playa o en donde sea, frente a nosotros se despliegan contantemente una serie paisajes, que si no estamos disponibles, nos parecen comunes y en los que muchas veces ni siquiera nos fijamos a menos que algo súbito: un color peculiar en el cielo o un reflejo de brillos en algún edificio nos saque de nuestro camino cotidiano, entonces sí, nos detenemos. Es ahí cuando el paisaje se vuelve notable y en donde también sucede el viaje.

La fotografía de paisaje como ya se mencionaba es una pausa en el camino, los distintos momentos en los que nos detenemos a fotografiar un paisaje son en sí momentos de reflexión dentro del viaje. Luego cada uno de estos momentos es una especie de catarsis,  pues cuando el fotógrafo se detiene hay un encuentro con lo sublime, se esta enfrentando a algo grande tanto en términos de tamaño o espacio como en términos de lo espiritual, el paisaje se presenta inabarcable de primera impresión y por eso nos emociona.

Es entonces reto e inspiración porque es inamovible, lo que se despliega ante nosotros es único en sus distintas cualidades: luz, textura, forma, color, disposición, atmósfera etc. Esta particularidad de quietud, así como la pausa y la contemplación a la que nos induce el paisaje hace que innegablemente el fotógrafo se relacione de forma distinta tanto con su sujeto fotográfico, como consigo mismo e incluso con el quehacer fotográfico en sí cuando hace fotografía de paisaje a diferencia de cuando toma cualquier otro tipo de fotografía, pues la exeriencia de fotografiar un paisaje es apacible y profunda.

De esta forma el fotógrafo debe tomar aquello tal cual le es dado y transformarlo, debe observar lo que compone el paisaje: desde unas huellas en la arena hasta un edificio y trazar con ello, con los elementos que le son dados naturalmente, un camino único por el cual acceder; el paisaje debe volverse abarcable dentro de su misma inmensidad mediante la fotografía, para que de esta forma podamos adentrarnos y habitar como lo hace él en ese momento y para que después se nos vuelva igualmente entrañable.  Es así como cuando vemos una fotografía de algún paisaje quisieramos, más que estar en ese justo lugar, añoramos ese momento de silencio, de reflexión callada y de suave contemplación, queremos sentir eso justamente, queremos volver a ese lugar al que nos lleva  el simple hecho de mirar  a lo lejos. 

El hecho de fotografiar un paisaje es la forma de admitir y atesorar ese momento en el que una experiencia se enraizó en nuestra memoria y la fotografía misma es la recompensa que da el viaje pues ésta es el hogar de nuestras experiencias, el lugar al que van nuestros recuerdos y “el hogar es ese lugar al que volvemos entre viajes. Existe por una razón que solo los viajeros entienden claramente.” (N.C.)


María Vázquez

Rievaulx Abbey.  Roger Fenton.

Pyramid and Domes, Pyramid Lake, Nevada.  Timothy O´Sullivan.

16th St form Larimer St. William Henry Jackson.

Summer night, Longmont. Robert Adams.

Red interior. Joel Meyerowitz.

The Yosemite Valley. Carleton Watkins.

Longmont, Coloraado. Robert Adams.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Un acto de valor.

Un acto de valor.

Fotografía documental, fotoreportaje y fotoperiodismo.

Exposición fotográfica World Press 2016



Después de recorrer la exposición “World Press Photo 16” en el museo Fran Mayer en el centro de la CDMX discierno en ella dos géneros de la fotografía, por un lado el fotoperiodismo y por el otro el fotoreportaje. Me parece que en esta exhibición hay mucha confusión al respecto de esta distinción, hay muchas fotografías en las que se confunde su género y quieren ser tomadas como fotoperiodismo cuando en realidad son fotoreportajes y en ese mal entendido se pierde mucho de su valor e incluso de su credibilidad.

Para mi punto de vista el fotoperiodismo se supone objetivo, fiel y documental a un suceso; por otro lado el fotoreportaje (aunque también es documental) presenta muchos otros matices, pues el fotógrafo mediante el tratamiento de su tema en la fotografía nos plantea el acercamiento que quiere que tengamos con la historia que quiere que conozcamos.

En cualquiera de los casos sin duda la labor del fotógrafo es un acto de valor, pues  muchas veces éste se pone a sí mismo frente a una serie de experiencias y de acontecimientos que lo llevan al límite y que no cualquiera es capaz de soportar, no desde ese punto en el que él se encuentra en el que tiene que mantenerse certero ante lo que sucede. La fotografía documental es eso un acto que transforma y también me parece que es un acto de generosidad por parte del fotógrafo quien en muchas ocasiones se nos olvida que esta presente y que es una persona que recibe toda la fuerza del instante y la captura.  El fotógrafo es un medio, un puente entre las experiencias lejanas, aisladas, dolorosas, fascinantes, misteriosas, etc y el espectador. 

La fotografía documental para mi punto de vista significa hoy en día la oportunidad para replantear y reconsiderar nuestra posición en el mundo y a partir de ella hacer consciencia con respecto a aspectos personales como también a aquellos que tengan que ver con la sociedad en general.




Zhang Lei, 2015, first prize singles, Contemporary Issues.

Esta fotografía de entrada me impacto en el sentido estético, la habilidad técnica con la que fue tomada me parece buena aunque convendría definitivamente conocer la metadata de esta imagen (y de todas las de la exposición) y saber si pasó por postproducción y si sí, qué tanto fue modificada en este proceso. 
De cualquier forma me parece que hay un equilibrio de color  muy rico, el encuadre es preciso para que podamos apreciar lo que el fotógrafo quería que viéramos y es claro que detrás del uso de la luz hay la intencionalidad de crear una atmósfera pero también un concepto con respecto al tema de la fotografía.

Rohan Kelly, 2015, first prize singles, Nature.


No sé qué tan difícil es descubrir fuera lo que muchas veces nos atemoriza en sueños, la forma en la que las cosas se manifiestan en ese mundo son por lo regular muy abstractas o carentes de un sentido lógico tradicional. A primera vista esta fotografía me causo un vacío en el estómago pues me recordó a una serie de pesadillas que he tenido desde que era niña, el hecho de pensar esta imagen sucediendo en el mundo real me eriza la piel y me marea.
Algo que también me perturba de esta imagen es negro tan profundo de la nube que lleva a pensar ¿Hasta dónde llega aquello? Y la contraposición con la luz que cae sobre todo lo que esta cerca, pero sin duda lo que más me impacta son las personas de la fotografía, definitivamente esta imagen no tendría la misma fuerza si no hubiera gente tomando el sol con tranquilidad o personas disfrutando del mar.
Yo simplemente no me puedo imaginar estando ahí,  disfrutando de la playa mientras una nube enorme parece querer desaparecer todo lo que se pueda, me impacta de sobre manera el contraste entre aquello que por puro instinto de sobrevivencia debería asustar a cualquiera y la actitud tranquila de las personas en la fotografía.

Magnus Wennman, 2016, 3rd prize stories, People.

Los niños son todo un misterio, nadie sabe lo que piensan y sienten y aún si se les preguntara y respondieran en la mayoría de los casos continuaría siéndolo porque casi toda la “gente grande” estamos muy lejos de ellos y no entendemos; esta imagen me parece un claro reflejo de la distancia que nos separa, a los que ya no somos niños, de ellos y me impacta la fuerza con la que esta niña contiene lo que es y siente frente a la cámara que, en este caso, me parece bastante invasiva.
Gracias al texto que acompaña  la imagen podemos reblandecernos y suponer el sufrimiento por el que debe estar pasando después de perder a sus padres y tener que vivir en la calle; sin embargo, me parece que siempre hay que tener particular cuidado con todo aquello que se refiera a niños pues como sociedad somos totalmente susceptibles a ellos.
Para mi esta foto es realmente hermética sobre todo por la naturaleza de los niños en sí; me parece que en esta serie de fotografías corresponde a ese tipo de imágenes que como dice John Berger “(…)por sí mismas no significan nada, es el espectador el que las significa”(Berger, p.73) el dolor, el sufrimiento y el miedo que pudiera haber en toda esta serie lo pone el que las observa.
María Vázquez


Bibliografía:
http://www.worldpressphoto.org/






viernes, 16 de septiembre de 2016

Comparación entre fotógrafos dedicados al retrato y breve reflexión sobre la importancia de Diane Arbus


Comparación entre fotógrafos dedicados al retrato y breve reflexión sobre la importancia de Diane Arbus


El retrato desde la antigua Mesopotamia y hasta la actualidad es un género que ante todo posee un intencionalidad para mi punto de vista, a lo largo de la historia del arte estos propósitos han ido variando, desde aquellos que tenían una función ritual y funeraria en Egipto hasta los retratos conceptuales de Nan Goldin.

La función en un elemento que define muchas de las características del retrato, es decir determina el tratamiento plástico que se le va a dar la persona retratada y a partir de ahí se definen desde los materiales por ejemplo (no es lo mismo un retrato en piedra que uno pintado o uno hecho con alguna técnica fotográfica) hasta la incorporación (o no) de elementos simbólicos, pasando obviamente por la decisión de si el retratado va a ser representado objetivamente o se modificaran algunas de sus cualidades.
Sea cual sea la función social que se le quiera dar al retrato, a lo largo de la historia la característica común que determina a este género es la necesidad de preservación en la memoria de “la persona”.

Con la llegada de la fotografía, la cuestión de la objetividad y la subjetividad parecía en un principio haber quedado resuelta y con ello el tema de retrato hubiera podido terminar bien definido y la “pintura liberada”, como dice Susan Sontag, de tener que forzarse a la representación mimética de un sujeto, pues, dado el desarrollo de este género en el arte, el objetivo de un retrato había tendido a la semejanza absoluta del retratado con su retrato. Sin embargo, conforme se fue ejerciendo la fotografía misma (y con la transformación del arte) y también específicamente el género del retrato una buena cantidad de oportunidades se fueron descubriendo al respecto, el retrato ya no sólo representaba fielmente a una persona y sus cualidades digamos “externas”, si no que también se empezó a tatar de captar elementos como su personalidad, psicología y demás aspectos intangibles, de esta forma las posibilidades del retrato fotográfico se han ido ampliando y es importante señalar que éstas a su vez están muy relacionadas tanto con la definición propia de cada fotógrafo de lo que es la fotografía como del uso que éste le da.

Es altamente probable que para Félix Tournachon, mejor conocido como Nadar, la idea de lo que es la fotografía no fuera la misma que para Julia Margaret Cameron, August Sanders, Cecil Beaton o cualquier otro fotógrafo, es por esto que la idea de lo que es la fotografía determina el tipo de fotografías que  se van a hacer y el tratamiento que se les va a dar.

En Nadar podemos observar por un lado, un tratamiento objetivo del retratado, el uso hasta cierto punto tradicional de la luz, el enfoque y de la técnica en general es preciso porque lo que se quiere es poder observar nítidamente a la persona, ya que es ésta lo que importa en la fotografía y por otro, podemos notar ya la intención de revelar algo más del retratado y de lo que éste es por medio de algunos elementos como las posturas o la vestimenta; sin embargo, este no es un rasgo particular en sus retratos pues estos aún son bastante  documentales.
 
Tanto como no lo son los de Julia Margarte Cameron quien si bien retrata personas estas son un pretexto para ir más allá en la fotografía a través del juego con la técnica y del juego mismo con los retratados por medio de  la construcción de una atmósfera semi fantástica y onírica en la que los sumergía; el hecho de que esta mujer tomara esta clase de decisiones con respecto a su fotografía implica una intención completamente distinta a la que pudo haber tenido Nadar.

Ahora bien, August Sander, puede ser un buen ejemplo del equilibrio entre la representación objetiva y la fantasía o la historia que hay detrás del retratado, pues si bien su fotografía goza de una técnica puntual esta es utilizada totalmente a favor de la expresión de otros elementos más sutiles. Una cuestión que resulta sobresaliente de la obra de este fotógrafo alemán es la selección del tema sobre el cual construyó su trabajo pues esto demuestra una reflexión mucho más compleja acerca de las posibilidades del retrato fotográfico.
En este mismo sentido, otro punto importante sobre su trabajo es que logra entablar un hilo común a todas sus fotografías que no solo es dado por el tema, si no por el tratamiento del retrato en sí: la selección precisa de los retratados y su contexto, la muestra de la particularidad de cada uno de ellos, la cercanía que él tenía con estas personas y la intención de mostrar un estilo de vida dota a la obra de August Sander de un  aura uniforme que logra acercarnos a la esencia de lo cotidiano de aquella sociedad que estaba transformándose.

Por otro lado la obra del fotógrafo de modas Cecil Beaton, quizá puede ser mucho más cercana en algunos sentidos a la de Julia Margaret que a la del precursor del retrato (Nadar) o a la de Sander por ejemplo, pues como Julia, Cecil pone en juego todos los elementos del retrato, desde el encuadre y la luz hasta lo que en lenguaje cinematográfico se conoce como “dirección de arte” y con ello crea y alimenta fantasías (en mucho gracias a su impecable técnica y perfección) que de por sí ya había al rededor de algunas de las celebridades a las que fotografió.
Sobre esta misma línea se encuentran los retratos de Richard Avedon, los cuales, desde mi punto de vista dejan ver una clara influencia de Beaton; sin embargo, en la obra del fotógrafo estadounidense  me parece que el foco esta completamente dirigido hacia la persona como ser reconocido por la sociedad, es decir como una especie de estatua inamovible y digna de idolatrarse, en sus fotografías el exceso de pose y otras cualidades técnicas hace que el retratado pierda credibilidad.

En el lado opuesto de Cecil Barton y de Richard Avedon por supuesto se encuentra Diane Arbus quien es sin duda alguna un parteaguas en el arte del retrato fotográfico y a la cual se le debe mucho del desarrollo actual de este género por su labor como fotógrafa. Pero ¿Porqué es tan importante la obra de Diane Arbus? Mucho se ha debatido respecto a su trabajo y sería banal creer que la diferencia que ella marcó en la fotografía se debe únicamente a que retrato a un sector oscuro, por llamarle de alguna forma, de la sociedad estadounidense; si bien  sus sujetos fotografiados fueron definitivos más lo fue su visión personal de la vida y de la fotografía.
Arrogar luz sobre este grupo de personas peculiares fue más un iluminarse a sí misma que sacar y exponer a toda una parte de la sociedad ignorada; si partimos de esta premisa, la importancia de Diane Arbus reside en que se involucró a ella misma en el retrato de todas estas personas y logró transformar el retrato en una especie de foto de álbum familiar.

Para Diane la experiencia de convivir con estas personas fue lo primordial y la fotografía era tanto un pretexto como el medio que la acercaba a ellos, toda su preconcepción, su filosofía, su idea de lo que “los raros” significaban impregno a tal grado su fotografía que con ello logro más que objetivizar a todas estas personas en sus particularidades simplemente les devolvió su calidad y cualidad de “naturales”, más ante los ojos del espectador de su obra que ante los de ellos mismos.

Por supuesto con la transformación del arte y la sociedad el trabajo de Diane Arbus fue rápidamente absorbido y asumido, quizá en muchos casos, no con la misma humanidad y seriedad con la que ella efectuaba ese estilo de vida y más bien  tal vez el morbo y la moda fue lo que a fin de cuentas hizo popular su obra forjando de esta manera una nueva tendencia estética que permitía lo raro.

En este sentido fotógrafas como Cindy Sherman y Nan Goldin, le deben a Diane Arbus muchas de las características de la fotografía que hacen. En el caso de Sherman lo ridículo (entendido como concepto y no como cualidad estética) en sus retratosasí como la creación de una experiencia en cuanto la búsqueda del retrato de distintas personas en ella misma son elementos que pudieron desarrollarse gracias a los retratos de Arbus y igual forma lo son las cualidades cinematográficas que hay en la obra de Goldin.

 El retrato es sin duda uno de los géneros fotográficos más prolificos no sólo en cuanto a producción si no también en cuanto a búsqueda, las diferencias y similitudes entre los fotógrafos que se han dedicado al retrato son súmamente interesantes pues en ellas se revela la postura del fotógrafo mismo en relación a la fotografía, al retrato como género y por supuesto con respecto a las personas retratadas; en la actualidad las oportunidades sobre esta línea de trabajo parecieran mucho más amplias que en cualquier otro género fotográfico pues la posibilidad que tiene el fotógrafo de definir su intención en el retrato corresponde a muchas de las nociones que construyen el arte actual, de esta forma todavía no se ha agotado la posibilidad de  seguir ahondando en el retrato y a final de cuentas parece interesante ver cómo se seguirán planteando y descubriendo, mediante la fotografía, esas relaciónes sutiles que se establecen entre personas (fotógrafo y retrado) cuando sucede el retrato.

María Vázquez

Referencias:
  • Sontag, Susan. Sobre la fotografía. Penguin Random House Grupo Editorial S.A de C.v, 2016
  • Documental: Masters of photography- Diane Arbus. 1972 : https://youtu.be/Q_0sQI90kYI?list=WL
  • Malcolm Daniel. "Julia Margaret Cameron (1815–1879). "The MET. Octubre, 2004. The Metropolitan Museum of Art.. 16 de Septiembre, 2016 http://www.metmuseum.org/toah/hd/camr/hd_camr.htm. 
  • Malcolm Daniel. "Nadar (1820–1910). "The MET. Octubre, 2004. The Metropolitan Museum of Art.. 16 de Septiembre, 2016 http://www.metmuseum.org/toah/hd/nadr/hd_nadr.htm.  
  • " August Sander German, 1876–1964. "MoMA. . The museum of Modern Art. 14 de Septiembre, 2016 http://www.moma.org/artists/5145?locale=en.




Bibliografía: ·       Sontag, Susan. Sobre la fotografía. Penguin Random House Grupo Editorial, S.A de C.V, 2016

domingo, 4 de septiembre de 2016

ENSAYO: Fotografía. Un intento de definición.

ENSAYO: Fotografía. Un intento de definición.   




La práctica de la fotografía en la actualidad

Desde los primeros procesos precursores de la fotografía se intuyeron las amplias posibilidades y beneficios de las imágenes tomadas “directamente de la realidad”, con forme la fotografía se fue constituyendo hasta lo que es en el presente no ha habido duda de que efectivamente ésta es uno de los medios más poderosos desarrollados hasta el día de hoy. La razón por la cual la fotografía es éste “gran suceso” que ha permeado por completo la actualidad y se ha enraizado profundamente en ella reside, por una lado en que la materia prima de la fotografía es la realidad misma, y por otro, en el hecho de que el ser humano siempre ha tenido la necesidad de llevar algún tipo de registro o bien tener un sistema de organización.
En este sentido es pertinente recordar que las bases que constituyen la escritura que hoy en día utilizamos surgieron de la necesidad de construir una forma de expresión escrita más simple y práctica que la que ya existía, y que a su vez respondiera justamente a las necesidades antes mencionadas. Así como la escritura, la fotografía también está íntimamente relacionada con el desarrollo y complejización de la civilización e igualmente surge como una contestación a los nuevos planteamientos de la época.
Si bien en un principio los primeros descubrimientos en cuanto a la fotografía (como la cámara oscura, el daguerrotipo o la cianotipia) respondieron casi meramente a esta necesidad de registro, el avance en la materia propició una nueva perspectiva de la realidad y con ello se generó una reflexión que llevo las posibilidades de la fotografía más allá del mero uso práctico. Si retomamos la analogía de la fotografía con la escritura, ésta dio paso a la literatura y la fotografía a su vez descubrió y exploró sus propias posibilidades expresivas, pues la fotografía en sí también es, sobre todo, un tipo de lenguaje.
De esta forma se generó una escisión en el quehacer fotográfico que lo volvió por un lado un instrumento y por el otro un medio al servicio de la estética, sea cual sea el fin que se quiera alcanzar mediante la fotografía, ésta conlleva una serie de implicaciones, pues en principio de cuentas se nutre de la realidad. Quizá para nosotros ahora esto es algo muy común y poco sorprendente, pero para las personas del siglo XVI (con la cámara oscura) y del siglo XIX (con los posteriores descubrimientos) en adelante implico un cambio mental y de percepción muy importante.
Es claro que nosotros ya somos hijos de ese cambio, y por eso lo damos por sentado, pero es importante detenerse a considerar que llevamos tan sólo 160 años aproximadamente dentro de esta “nueva visión” lo que implica que estamos apenas en el principio de un proceso de aprendizaje, si se considera por ejemplo que la pintura ha estado presente prácticamente desde el principio de la humanidad, por lo tanto es muy probable que haya muchas cosas en relación a la fotografía que aún no hemos descubierto, o ¿Será que en tan solo en menos de dos siglos hemos llegado a ese punto, tal como en las artes plásticas, en el que se cree que ya esta todo hecho? El rápido desarrollo de la tecnología fotográfica y su masificación a partir del siglo XX es un punto clave en la historia de la fotografía, se podría decir que muchas de las características que la definen el día de hoy tienen su origen a partir de ahí; si bien estos avances ha llevado a una explotación y exploración profunda de esta disciplina, en los últimos años han provocado que mucha de la fotografía que se hace en la actualidad este vacía de reflexión, así como también ha causado que esta disciplina ya este completamente replanteada, en algunos  casos, como algo tan cotidiano que sólo se practica porque la mayoría lo hace.
Así pues otra de las principales implicaciones de la fotografía, al tener como materia prima la realidad, es que permite la posibilidad de implantar una visión en el mundo ya sea esta personal o bien la de una ideología dominante (Susan Sontag) al servicio del estado o la industria por ejemplo. Uno de los medios en los cuales se ha conciliado de mejor manera los dos usos principales de la fotografía (el estético y el de instrumento) ha sido la publicidad, en este caso la fotografía  produce imágenes estéticas al servicio de esta ideología dominante, a las que somos susceptibles y por medio de las cuales se imponen una serie de patrones conductuales, tendencias y formas particulares de percibir, sentir, pensar, etc.  Si bien la publicidad ha sido una de las áreas que más ventaja ha sacado de la fotografía, en la actualidad y gracias internet, un gran número de empresas lucran con las fotografías alrededor de todo el mundo, páginas como Flickr o Instagram a la par de que hacen de la fotografía un negocio rentable, imponen una estética y una necesidad que a su vez responde a la “lógica misma del consumo” (Sontag, p. 174).
Podríamos decir que sobre todo hoy en día vivimos dentro de lo que Susan Sontag en su libro Sobre la fotografía ha llamado “la dictadura de lo interesante” entonces ¿Qué tan libres somos de crear y más aún qué tan libres son nuestras creaciones cuando, como creadores, procedemos bajo a estas lógicas impuestas, cuando somos la mano de obra en esta producción industrial de imágenes estéticas? Es claro que un gran porcentaje de las fotografías tomadas en todo el mundo no son realizadas por profesionales (aún si lo fueran no es seguro que estén libres de pecado) y en cierta medida son hechas de manera ni siquiera autodidacta, si no más bien son producto de la imitación y del reflejo, pues la mayoría hemos tenido o tenemos una idea de lo que es la fotografía y sobre ella hemos recargado nuestras imágenes, la cuestión es que esta idea esta construida más por lo que vemos que por lo que sabemos y pensamos sobre el tema. Nos basamos en la idea (nuestra) de la idea (impuesta) de lo que debe ser la fotografía.
Lamentablemente ese mismo poder que tiene la fotografía (el de implantar una visión en el mundo) es lo que la ha llevado a ser víctima y aliada de la industria, del poder del estado y del sistema capitalista así como de la globalización, viéndose así más que limitadas, delimitadas sus formas de expresión y quedando también muy encausados sus usos. Se puede decir entonces que la fotografía se ha convertido en un arma de doble filo, y quizá siempre lo ha sido, pero es muy probable que esta cualidad sea mucho más obvia en nuestros tiempos que en el pasado, ya que con el paso del tiempo y parece que sobre todo desde que se descubrieron sus posibilidades expresivas, también se comprendió que las fotografías por sí mismas no significan nada, es el espectador el que las significa (Berger, p.73), de ahí que poco a poco han ido perdiendo su carácter de veracidad.
Estamos en una época en la que algunos amamos y odiamos la fotografía al mismo tiempo, la amamos porque nos revela lo que no podemos ver a simple vista, porque nos acerca a lo fotografiado de alguna u otra forma, porque nos seduce y nos estimula estéticamente hablando, porque nos acerca a esa experiencia tan privada y desconocida que es la visión del otro, y a su vez nos genera una propia, también porque nos sorprende ya sea por desconocida o por resignificar lo cotidiano; y la odiamos porque es un instrumento de vigilancia, de control, de sometimiento y espectáculo, la aborrecemos porque miente, nos transgrede, porque no nos respeta, nos sobre satura y también porque se ha vuelto algo enfermo. Aunque pensándolo bien puede que la amemos por las mismas razones porque la odiamos ya que de esta forma ¿De qué vamos a tener que hacernos responsables si reaccionamos de manera condicionada a muchas de las cosas que hacemos gracias a la influencia de las fotografías? La odiamos porque nos quita responsabilidad y la idolatramos por esta misma razón. He ahí la trampa.
Parece importante entonces hacer mucha consciencia del potencial actual de las fotografías. En este sentido es de lo más rescatable el punto de John Berger  en su texto Usos de la fotografía en cuanto a que es necesario hacer “una práctica fotográfica alternativa a la que hemos visto” (Berger, p.76) si es que acaso se quiere hacer algo al respecto de la crisis a la que nos ha llevado el uso desmedido e irracional de la fotografía.  Es responsabilidad de cada persona que pueda, por el medio que sea, tomar una fotografía ponerle un freno al hecho de que sea normal andar por ahí saturando más al mundo con imágenes y haciendo aún más difusa la línea entre las imágenes privadas y las públicas; “es necesaria una ecología de las imágenes” (Sontag, p.175). Eso por un lado y por otro, también es responsabilidad de todos tratar de prestar atención a cómo nos afectan las fotografías en la vida diaria y a cómo nos definen o nos orillan a actuar de ciertas formas.
A menudo se piensa que las posibilidades de la fotografía están de cierta forma agotadas, lo cierto es que más bien resultan inciertas por la falta de una reflexión. Si asumimos pues que el panorama actual tiene las características antes mencionadas ¿Con qué ánimo se puede hacer otra fotografía cuando se hacen millones al día? Y más aún ¿Qué sentido tiene si “el sistema puede asimilar cualquier fotografía” (Berger, p.75)? ¿Cuáles son entonces nuestras verdaderas oportunidades como creadores? Dado que la fotografía se sigue construyendo y esta en constante cambio es importante estar bien parados en la actualidad para poder empezar a replantearla; dos cosas me parecen de suma importancia: asumir la fotografía como una responsabilidad nos va a poner de entrada en el punto en el que somos conscientes de sus consecuencias y de esta forma no estaremos lanzando imágenes muertas al mundo; por otra parte tratar de que la fotografía deje de ser un sustituto de la memoria y que por ende no nos prive de vivir las experiencias pueden ser quizá algunas de las actitudes que nos pueden ayudar a resignificar la fotografía de forma que nuestra relación con ella se vuelva más amable y sensible. 

María Vázquez.
Bibliografía:
·       Sontag, Susan. Sobre la fotografía. Penguin Random House Grupo Editorial, S.A de C.V, 2016
·      Berger, John. Usos de la fotografía. Editorial Gustavo Gil, 2001